«Contentamiento para la Gloria del Señor» basado en Filipenses 4:11-13
Conferencia: Viviendo para Su Gloria | Iglesia Bautista Ciudad de Gracia – Taller para mujeres: «Contentamiento para la Gloria del Señor» basado […]
Leer másPara aquellas que hemos entregado nuestra vida a Jesucristo el temor tiene otro significado, más grande y más maravilloso. Temer al Señor es llevar una vida de reverencia y obediencia delante de Él.
Aunque nos duela profundamente que un hijo/a no sea cristiano o siendo cristianos vivan en pecado y aunque no apoyemos su forma de vida o el pecado en que se encuentre debemos seguir amándolos, apuntándoles a la cruz, ellos son imagen de Dios.
Querida hermana recuerda que, aunque nos duela profundamente que un hijo/a no sea cristiano o siendo cristianos vivan en pecado y aunque no apoyemos su forma de vida o el pecado en que se encuentre debemos seguir amándolos, apuntándoles a la cruz, ellos son imagen de Dios.
El hombre y la mujer son distintos en el sentido funcional. Dios diseñó al hombre y a la mujer con diferentes funciones, pero con el objetivo de complementarse.
El hombre y la mujer son distintos en el sentido funcional. Dios diseñó al hombre y a la mujer con diferentes funciones, pero con el objetivo de complementarse. Podemos verlo en el diseño anatómico y mental. También sus mentes y cuerpos al estar diseñados de diferentes forma llevan a cabo diferentes labores. La Palabra nos enseña cómo el hombre y la mujer tienen diferentes roles dentro del hogar, la iglesia y la sociedad.
Con la sabiduría que solo viene de vivir la Palabra, podemos glorificar al Señor respetando a nuestro esposo de la manera en que juntos podamos tener una buena comunicación, así como un buen entendimiento bíblico del respeto que le debemos a ellos y el amor que ellos nos deben dar de una manera bíblica.
Con la sabiduría que solo viene de vivir la Palabra, podemos glorificar al Señor respetando a nuestro esposo de la manera en que juntos podamos tener una buena comunicación, así como un buen entendimiento bíblico del respeto que le debemos a ellos y el amor que ellos nos deben dar de una manera bíblica.
El pecado que descalifica a un pastor nunca se debe ocultar y debe ser traído a la luz, para ser tratado conforme a lo que dice la Palabra, con el propósito de una posible restauración, tanto para el pastor, como para su esposa e hijos (si los tienen), y para la iglesia.
La esposa del pastor es una miembro de la iglesia y, como cualquier otro integrante, tiene la responsabilidad de tratar el pecado según vemos en Mateo 18. Esto se dice fácil, pero hacerlo requiere de una madurez que no muchas esposas poseen. Aun así, lo correcto bíblicamente es lo que ordena la Palabra que ella debe hacer; aunque repito, siempre resultará doloroso.
Desde el principio, Dios diseñó a la mujer para ser ayuda idónea –Ezer en hebreo–. Contrario a lo que muchas mujeres creen, el ser ayuda idónea no vino con la caída: fue el diseño original de Dios el que fuéramos la ayuda del hombre. De hecho, Él formó a la mujer del hombre (Génesis 2:22, 1 Corintios 11:8-9). Sin embargo, sin la mujer, el hombre en su perfección estaba incompleto. Fuimos creadas para completarlos, no para competir y tener una “realización personal” a la par con ellos.