Corazón descontento
Que en medio del sufrimiento y en aquellas cosas diarias de la vida podamos ser mujeres que glorifiquemos el nombre del Señor con un corazón rebosado de contentamiento.

Que en medio del sufrimiento y en aquellas cosas diarias de la vida podamos ser mujeres que glorifiquemos el nombre del Señor con un corazón rebosado de contentamiento.
Rahab ya no era aquella mujer que una vez fue… ¡ese es el resultado de la gracia de Dios y del efecto transformador de la fe que nos salva!
Si estás pasando por algún sufrimiento recuerda que al Señor que es soberano lo está permitiendo para ser consolados por él y consolar a otros y hacernos sensibles con su dolor y para edificación de la iglesia.
Aunque cada mujer está en una etapa distinta y la manera de preparanos puede lucir diferente, la necesidad de crecer en la Palabra no es negociable.
Amada hermana si estas en un tiempo en que la preocupación ha desencadenado una crisis de ansiedad, voltea tu mirada hacia el Único en quien tenemos esperanza, Jesucristo.
En algún momento de nuestras vidas la prueba llegará. Hoy nos tocó a nosotros esta pandemia que sacude y prueba nuestra fe.
En nuestro hogar fue donde comenzó el servicio, con tareas tan básicas como ayudar a doblar su ropa, recoger sus juguetes y otras responsabilidades según la etapa de crecimiento.
Una de las cosas más seguras en nuestro caminar es que el sufrimiento llegará a nuestra vida.
El rol como esposa de un hombre en el ministerio o como líder, no es diferente a cualquier otra mujer ejemplar de la iglesia.
Dios nos ha dado a cada uno, dones y ministerios para unirnos, edificarnos, crecer y sobre todo poder darle la Gloria al que solo se la merece, Jesucristo.
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