“El Ministerio Silencioso: La voz que acompaña”
Este libro está dirigido a la esposa de pastor y toda hermana que sirve en el reino de Dios. Espero que sea de gran bendición para la vida de cada hermana que lo lea.
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La única manera de nosotros poder consolar y tener sensibilidad por otras personas es solo por medio del poder de Jesucristo, no lo hacemos por nosotros, ni nuestro corazón, ni sentimientos.
Si estás pasando por algún sufrimiento recuerda que al Señor que es soberano lo está permitiendo para ser consolados por él y consolar a otros y hacernos sensibles con su dolor y para edificación de la iglesia.
La Palabra de Dios siempre está a tu disposición para que profundices en ella y crezcas en el conocimiento del Dios Santo.
Aunque cada mujer está en una etapa distinta y la manera de preparanos puede lucir diferente, la necesidad de crecer en la Palabra no es negociable.
Ocúpate de descansar en Sus promesas que se cumplen en nuestras vidas, pon tu mirada en lo eterno y en la majestad del Creador.
Amada hermana si estas en un tiempo en que la preocupación ha desencadenado una crisis de ansiedad, voltea tu mirada hacia el Único en quien tenemos esperanza, Jesucristo.
El Señor permite cosas que en su momento no las entendemos, pero debemos confiar en que obrará para bien (Romanos 8:28).
En algún momento de nuestras vidas la prueba llegará. Hoy nos tocó a nosotros esta pandemia que sacude y prueba nuestra fe.
Si ahora estás educando a tus hijos, a continuación algunas oportunidades para enseñarles a servir a Dios. ¡Espero sean de edificación!
En nuestro hogar fue donde comenzó el servicio, con tareas tan básicas como ayudar a doblar su ropa, recoger sus juguetes y otras responsabilidades según la etapa de crecimiento.
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